![]() |
Sonetos |
|
Cuando me paro a
contemplar mistado mas cuando del
caminostó olvidado, Yo acabaré, que me
entregué sin arte que pues mi voluntad
puede matarme, |
![]() |
En fin a vuestras
manos he venido, mi vida no sé en
qué sha sostenido Mis lágrimas han
sido derramadas ¡basten las que por
vos tengo lloradas; |
La mar en medio y
tierras he dejado Ya de volver estoy
desconfiado; De cualquier mal
pudiera socorrerme mas de no veros ya
para valerme, |
Un rato se levanta
mi esperanza, ¿Quién sufrirá
tan áspera mudanza Yo mesmo emprenderé
a fuerza de brazos muerte, prisión no
pueden, ni embarazos, |
Escritostá
en mi alma vuestro gesto En esto estoy y
estaré siempre puesto, Yo no nací sino
para quereros; cuanto tengo
confieso yo deberos; |
Por ásperos caminos he
llegado mas tal estoy que
con la muerte al lado Por otra parte, el
breve tiempo mío mi inclinación, con
quien ya no porfío, |
No pierda más quien
ha tanto perdido; Tu templo y sus
paredes he vestido Yo habia jurado
nunca más meterme, mas del que viene no
podré valerme, |
De aquella vista
pura y excelente éntranse en el
camino fácilmente Ausente, en la
memoria la imagino; mas no hallando
fácil el camino, |
Señora mia, si yo
de vos ausente tras éste luego
siento otro acidente, En esta diferencia
mis sentidos nunca entre sí los
veo sino reñidos; |
¡Oh dulces prendas
por mi mal halladas, ¿Quién me dijera,
cuando las pasadas Pues en una hora
junto me llevastes si no, sospecharé
que me pusistes |
Hermosas ninfas, que
en el rio metidas, agora estéis
labrando embebecidas dejad un rato la
labor, alzando que o no podréis de
lástima escucharme, |
Si para refrenar
este deseo no me aprovecha
verme cual me veo, ¿qué me ha de
aprovechar ver la pintura y la del que su
fuego y su locura |
A Dafne ya los
brazos le crecían de áspera corteza
se cubrían Aquel que fue la
causa de tal daño, ¡Oh miserable
estado, oh mal tamaño, |
Como la tierna madre
quel doliente y aquel piadoso amor
no le consiente así a mi enfermo y
loco pensamiento, mas pídemele y
llora cada día |
Si quejas y lamentos
pueden tanto si convertieron a
escuchar su llanto ¿por qué no
ablandará mi trabajosa Con más piedad
debria ser escuchada |
PARA LA SEPULTURA DE No las francesas
armas odïosas, no las escaramuzas
peligrosas, pudieron, aunque
más yo me ofrecía mas infición de
aire en solo un día |
Pensando quel
camino iba derecho, el ancho campo me
parece estrecho, Del sueño, si hay
alguno, aquella parte En fin que, como
quiera, stoy de arte |
Si a vuestra
voluntad yo soy de cera ¿de dó viene una
cosa que, si fuera Y es que yo soy de
lejos inflamado mas si de cerca soy
acometido |
Julio, después que
me partí llorando de mi bien a mí
mismo voy tomando Y con este temor mi
lengua prueba en que yo comencé
como testigo |
Con tal fuerza y
vigor son concertados El mal es que me
quedan los cuidados Aunque por otra
parte no me duelo, antes con él me
abrazo y me consuelo, |
Clarísimo marqués,
en quien derrama arribare mi pluma y
do la llama Cuanto del largo
cielo se desea, y, en fin, de solo
vos formó natura |
Con ansia estrema de
mirar qué tiene en él puse la
vista, mas detiene Y así se quedan
tristes en la puerta donde vi claro mi
esperanza muerta |
En tanto que de rosa
y dazucena y en tanto
quel cabello, quen la vena coged de vuestra
alegre primavera Marchitará la rosa
el viento helado, |
Ilustre honor del
nombre de Cardona, si en medio del
camino no abandona Podré llevar
entonces sin trabajo, el patrio, celebrado
y rico Tajo, |
¡Oh hado secutivo
en mis dolores, En poco espacio
yacen los amores, Las lágrimas que en
esta sepultura hasta que aquella
eterna noche escura |
Echado está por
tierra el fundamento ¡Oh cuán ocioso
está mi pensamiento Las más veces me
entrego, otras resisto Aquéste es el deseo
que me lleva |
Amor, amor, un
hábito vestí Después acá de lo
que consentí, mas ¿quién podrá
deste hábito librarse, Si alguna parte
queda, por ventura, |
Boscán, vengado
estáis, con mengua mía, agora me castigo
cada día Sabed quen mi
perfeta edad y armado, De tan hermoso fuego
consumido |
Pasando el mar
Leandro el animoso, Vencido del trabajo
presuroso, como pudo, sforzó
su voz cansada "Ondas, pues no
se escusa que yo muera, |
Sospechas que, en mi
triste fantasía ya se acabó la
resistencia mía Llevadme a aquel
lugar tan espantable Las armas pongo ya,
que concedida |
Dentro en mi alma
fue de mí engendrado mas luego dél
nació quien ha estragado ¡Oh crudo nieto,
que das vida al padre ¡Oh celoso temor!,
¿a quién pareces?, |
Mi lengua va por do
el dolor la guía; yo porque voy sin
otra compañía Y es para mí la ley
tan desigual ¿Qué culpa tengo
yo del desvarío |
A BOSCÁN DESDE LA GOLETA Boscán, las armas y
el furor de Marte, han reducido a la
memoria el arte Aquí donde el
romano encendimiento, vuelve y revuelve
amor mi pensamiento, |
Gracias al cielo doy
que ya del cuello veré colgada de un
sutil cabello Alegraráme el mal
de los mortales, alegraréme como
hace el sano, |
A MARIO, ESTANDO, SEGÚN ALGUNOS
DICEN, |
teniendo miedo que
si escribo y digo y ansí, en la parte
que la diestra mano Mas yo haré que
aquesta ofensa cara |
Siento el dolor
menguarme poco a poco, ni en sello pienso
que en locura toco, Todo me empece, el
seso y la locura: Parecerá a la gente
desvarío |
A la entrada de un
valle, en un desierto ahora suelta el
llanto al cielo abierto, Y fue que se apartó
de su presencia Movióme a
compasión ver su accidente; |
Estoy contino en
lágrimas bañado, que viéndome do
estoy y en lo que he andado y si quiero subir a
la alta cumbre, sobre todo, me falta
ya la lumbre |
¡Oh celos, de amor
terrible freno ¡Oh serpiente
nacida en dulce seno ¿De cuál furia
infernal acá saliste, Torna ya sin
aumentar mis males; |
El mal en mí ha
hecho su cimiento trátame ansí que a
mil habría muerto, Ya todo mi ser se ha
vuelto en dolor en tanto mal, turar
es el mayor, |
[ Página Inicial ] [ Obras ]